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Sostiene teoría de una Mesoamérica pluriétnica y mestiza
Yanet Aguilar Sosa
2008-03-04
El Universal

Tras más de tres décadas de estudio, el antropólogo francés Christian Duverger asegura que Mesoamérica no funciona sin los nahuas, porque se trata de una cultura estructurante; pero también dice que se trata de una región que no funciona de manera territorial y étnica, sino de forma pluriétnica en un mismo territorio.

Su libro El primer mestizaje es un ambicioso trabajo de investigación que busca aclarar el pensamiento mesoamericano y demostrar que está fue una región pluriétnica en la que distintas culturas compartieron una misma cosmovisión, pero que tuvieron como punto de partida y centro al pueblo nahua.

El catedrático en antropología social y cultural de Mesoamérica en la école des Hautes études en Sciences Sociales, sostiene, contrario a muchos estudiosos, que a lo largo de los siglos lo que prevaleció fue la continuidad cultural, eso significa que las culturas que habitaron Mesoamérica tenían su propia identidad pero mantenían los mismos códigos en la manera de hacer una ciudad, levantar un templo o instalar una ofrenda.

“Mesoamérica es una combinación de varios rasgos culturales que corresponden a dos mundos culturales totalmente distintos, pero fusionados. No es el producto mecánico de una especie de desarrollo técnico y agrícola, es realmente una producción cultural resultado de un mestizaje”.

La tesis de Duverger es que Mesoamérica es una identidad cultural resultado del primer mestizaje que se dio cuando un grupo de nahuas nómadas decidió instalarse junto a otro conjunto de sedentarios agricultores que ya tenían la idea de propiedad que no poseían ellos.

El autor de otros libros como El origen de los aztecas y Mesoamérica. Arte y antropología, señala que la continuidad cultural es la idea básica del libro que publica editorial Taurus, en coedición con el Conaculta, INAH y UNAM.

Duverger asegura que todo se construye sobre la base de una herencia, que por supuesto es antigua. A partir de esa herencia se modifican las cosas pero no cambia el código, no cambia la creencia ni la cosmovisión; lo que se modifica es la manera de representarlas, de hacer un rito o de edificar una catedral.

“Hay una especie de permanencia de creencias, de ritos, de costumbres, pero el estilo y la manera de presentarlo cambia con el tiempo y con los lugares. La idea del mestizaje es que se mezclan los rasgos, cada grupo tiene su identidad, su cultura, pero contienen rasgos comunes”.

Las conclusiones a las que llegó el antropólogo francés surgen de un nuevo marco teórico que nada tiene que ver con las etapas preclásico, clásico y posclásico, sino con nuevas divisiones que consideran la realidad científica con base en las excavaciones, investigaciones y análisis de los hallazgos.

“Mesoamérica combina elementos comunes de toda el área con elementos culturales compartidos, pero el viejo marco teórico muy semejante al ‘Clásico’ de Europa no ayuda a comprender plenamente cómo se podía combinar la diversidad y la homogeneidad. Mi tesis es que a lo largo de los siglos siempre ha existido la continuidad cultural; que el idioma cambió, pero no la religión ni la cosmovisión; la prueba está en su escritura icónica: las culturas representan ideas aunque de diversa manera”.

Esa continuidad cultural es resultado del primer mestizaje que se dio por el encuentro entre los antiguos nómadas nahuas y las culturas sedentarias, mezclando la sangre y los rasgos culturales de cazadores y agricultores.