El escritor, historiador y diplomático Juan Miralles asegura que no
existe un libro que cubra con amplitud la epopeya de la conquista de
México, porque ningún relato trae toda la verdad. Cada cronista
presenta su visión de los acontecimientos.
A propósito de su más reciente obra, Y Bernal mintió: el lado oscuro de su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, el autor considera que “hay muchas cosas por estudiar acerca de la colonización del país”.
En
el volumen, Miralles describe las contradicciones y erratas de Bernal
Díaz del Castillo en su crónica de la conquista, escrita tres décadas
después de lo ocurrido. Asimismo revela el resentimiento de Bernal
hacia el cronista Francisco López de Gómara y su negativa a dar por
válida la información vertida por otros cronistas anteriores.
“Bernal
empezó a escribir muy tardíamente y cuando lo hizo se encontró con el
libro de Gómara. Confiesa en la página 20 de su libro que deja de
escribir porque ya existe una historia bellamente escrita, así que no
se siente capaz de superarlo, pero pasa el tiempo y retoma la escritura
al descubrir grandes errores en Gómara. De 57 ocasiones que agrede al
cronista, sólo en dos tiene razón.”
Miralles afirma que Bernal es
el puntal más firme para conocer la conquista, pero no el único, y que
el propósito del libro no es hacer de lado el trabajo del cronista,
sino intenta ofrecer a los estudiantes “un eslabón más para conectar
los hechos que relata Díaz del Castillo”.
Y Bernal mintió..., editado por Taurus, es parte de la trilogía conformada por Hernán Cortés, inventor de México, biografía con lo más relevante de la vida del conquistador en el país, y La Malinche, la raíz de México, que propone una visión femenina de la conquista.
De
acuerdo con Miralles, Bernal incurre en graves errores porque se deja
influenciar por Gómara, aunque existían relatos de Pedro Mártir,
Francisco Fernández de Oviedo, Cristóbal Tapia y Francisco de Aguilar,
entre otros.
“Hay un capítulo que Bernal relata con tintes
dramáticos basándose en el libro de Gómara, cuando Moctezuma exigió a
los españoles que se fueran del país y estaban construyendo barcos para
irse y que el único niño se la pasaba llorando, pero existen versiones
sobre un periodo de seis meses de convivencia pacífica y estaba la
tierra en paz”, explica el autor.
Al referirse a la relación con
Hernán Cortes, Miralles asegura que Bernal Díaz del Castillo no fue
relevante en el ejército, porque Cortés no lo menciona nunca en sus
cartas de relación.
“Bernal todo lo vio a distancia porque no era
del grupo cercano a Cortés; veía de lejos los hechos, pero no
escuchaba; no sabía de lo que hablaban. Por eso comete errores, incluso
no conocía la casa de Cortés en Cuernavaca ni sabía que trajo a su
madre a México y que murió en Texcoco.”
Para Miralles, en México
se presta escasa atención a la colonización de los territorios al norte
del país y cómo se fundaron Querétaro, Zacatecas, San Luis Potosí con
los españoles e indios hispanizados.
“El virrey dio hidalguía a
400 indios que se fueron a establecer en el norte para fundar Saltillo
y así poco a poco viene la colonización. El gran paso fueron las minas
en Zacatecas, aunque primero fue la fundación de Querétaro por indios
hispanizados con dirigentes españoles.”
En el volumen Miralles
demuestra que la historia no es tan verdadera como Bernal pretende y
simplemente corrige algunos elementos que demeritan la crónica de la
conquista de México.
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